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Intervención temprana 0–3

La ventana de mayor plasticidad neuronal. Si hay factores de riesgo, retrasos sospechados o dificultades de alimentación, los primeros tres años son donde la intervención hace la mayor diferencia.

30–45 minutos por sesión Padres siempre presentes 0–3 años

Para qué casos

  • Prematuridad o complicaciones perinatales
  • Hipotonía o dificultades motor-orales identificadas
  • Retraso en hitos comunicativos esperados
  • Dificultades en lactancia, transición de fórmula o introducción de sólidos
  • Restricciones orales (frenillo lingual o labial)
  • Síndromes genéticos o condiciones del desarrollo
  • Padres con preocupación por hitos comunicativos

Por qué actuar pronto

Esperar a «ver si se le pasa» en los primeros años cierra la ventana donde la intervención es más eficiente. No queremos crear ansiedad innecesaria — queremos que tenga la oportunidad de descartar o intervenir mientras el cerebro tiene mayor plasticidad.

La transición de puré a texturas no es una etapa opcional. Lateralización de lengua, disociación de movimientos, coordinación lengua-labios. Habilidades que se construyen. Glorimar · SLP

Cómo trabajamos

Evaluación con padres

Observación dinámica con el bebé/niño/a. Los padres son co-evaluadores: ustedes conocen los detalles de las rutinas que nosotras necesitamos.

Sesiones cortas y enfocadas

30–45 minutos con metas específicas. El niño aprende, los padres se entrenan, y la rutina diaria refuerza.

Monitoreo continuo

Evaluamos progreso cada 2–3 meses. Si los hitos se alcanzan, damos de alta. Si no, ajustamos plan.

Si tiene dudas, no esperen

Una evaluación inicial puede confirmar que todo va bien o detectar algo que tiene mejor pronóstico atendido temprano.